LAS CRISIS DE SATURNO, URANO, NEPTUNO Y PLUTÓN

La vida esta llena de retos.
Es imposible llevar una vida intensa y no sentir el dolor al pasar épocas de crisis, rompimientos o cambios destructivos.
Mientras algunas personas se desploman completamente y nunca logran sobrevivir situaciones difíciles, otras si logran surgir luego de un conflicto o dificultad renovados, transformados y listos para nuevos desafíos.
Cada crisis puede ser descifrada como una catástrofe, como algo horrible que debe ser evitado a toda costa, pero también puede ser aceptado como un punto decisivo, una coyuntura crítica, como la posibilidad de algo nuevo, de cambio.

En la mayoría de los casos, la hora de dolor, crisis y cambio viene al mismo tiempo que los ciclos de planetas lentos como Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. A pesar del tipo de conflicto, trauma, paradoja o dilema que suceda, todos estos planetas tienen las mismas características: su paso no nos deja a como estábamos antes de su llegada.

Nuestra reacción al dolor y a la crisis marca la forma en la que atravesamos dicha etapa.

Si creemos que las crisis son algo terrible y su instinto principal es devolver el reloj o encontrar la salida de una terrible situación lo mas pronto posible, pensando solo en nosotros mismos; nos encontraremos ahogados en la crisis por un largo tiempo.
Pero si creemos, como los sabios de la antigua China, que las crisis son la posibilidad para un nuevo nacimiento, incrementamos la posibilidad de usar estos momentos de tensión de forma constructiva. Para muchas personas toma tiempo comprender la verdadera razón de su desgracia, hasta que reconocen las posibilidades las cuales una nueva vida les puede ofrecer.

Desafortunadamente, gran cantidad de personas nunca abandonan la crisis solamente porque no enfocan en el futuro y caen en la trampa del pasado. Arrepentidos de lo que una vez fue su vida, pierden la oportunidad de una nueva visión y un re-descubrimiento de la sabiduría. Nietzsche escribió: Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los "cómos".

Justo como la semilla de una cereza SABE que su destino es convertirse en un cerezo, no un peral; hay una parte de nosotros que SABE que tiene la intención y cual camino necesita recorrer para llegar a ese lugar.

Aquí la Astrología nos ensena sus usos porque nos muestra la naturaleza de nuestra semilla: es el mapa que sugiere lo que podemos llegar a ser.
La carta de nacimiento se detiene en el tiempo; es un retrato del cielo al mismo tiempo y lugar de nuestro nacimiento. El tránsito o paso de los planetas en su horóscopo de nacimiento demuestra adonde están los planetas actualmente en relación a la posición en la que estaban a la hora en la que usted nació.

Crisis y dolor pueden ser signos de que las cosas no son como deben ser.

Si en ese momento no somos honestos con nosotros mismos, si continuamos reprimiendo nuestra verdadera naturaleza, la tensión creada se refleja como descontento, insatisfacción crónica ante la vida, dolor y la atracción de eventos que nos fuerzan al cambio ante tanto sufrimiento.

Si no deseamos que el cosmos incendie nuestras casas, destruya nuestros carros, negocios, familia, termine relaciones o arruine nuestra salud, forzándonos a poner atención a lo que sucede; debemos motivarnos a vivir activamente durante las épocas difíciles y modificar nuestras vidas para introducir una nueva energía constructiva.

 




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